Una vez que llegamos al hotel, tenía cena libre, o sea no programada por el tour. Tuve ganas de ir caminando a la Plaza Roja. Me puse todo lo más abrigado que tenia y encima el impermeable, con el paraguas y la cámara de fotos partí raudamente del hotel.
Al llegar a las piedras de la Plaza Roja sentí que no las podía pisar. ¡Me infundieron tal respeto! Daba mis pasos apoyando los pies suavemente como para no marcarlas, para que sigan guardando todos sus recuerdos. Estaba lloviznando, y esa agua me pareció que era la misma que cayo desde el siglo XV, limpiándola, apagando algún incendio, cuando las construcciones del mercado eran de madera. El tamaño de la plaza me sobrecogió, estaba ni más ni menos que en el centro histórico de Rusia. Y me era completamente ajena… Se suponía que iba a encontrarme con mis raíces, que iba a sentir el amor que me transmitieron mis abuelos por ese país tan grande. Ahí estaba yo, tan pequeña, mojada y temblorosa.
Me empecé a imaginar: desfiles oficiales de los Zares y del Comunismo. También pude adivinar las vidas de gente común, comerciantes en la Edad Media, en construcciones de madera y persecuciones de todas las épocas. Sobre esas piedras corrió sangre de las ejecuciones públicas, se festejo el Día de la Victoria y hasta aterrizo una avioneta particular alemana, todavía durante la Guerra Fria.
De un lado admiré la gruesa muralla del Kremlin, centro del poder, con las tumbas de figuras conocidas y el Mausoleo de Lenin. En frente, ajena a toda solemnidad, la fachada barroca del complejo comercial GUM estaba iluminada como un arbolito de Navidad.
Veía a lo lejos todos los colores que la imaginación pudiera concebir en el telón de fondo, la Catedral de San Basilio. Grandes adoquines, con gente que la atravesaba apurada, sin levantar la vista, en medio de turistas que como yo estábamos aturdidos por su magia nocturna. Escuchando atentamente a esas piedras empecé a oír la música de Annie Lenox: Here comes the rain again.
Cuando iba por la mitad del recorrido hacia la Catedral me pareció que la comba que formaba el piso debajo de mis pies se había enderezado. No me había dado cuenta de que había empezado a caminar más rápido, con paso más seguro. Alguien dentro de mí estaba explicándome todo eso que no sabia. Estaba todo bien guardado bajo la durísima superficie para que quede ahí para siempre, pero prestando atención lo percibí. Como si una mano desconocida hubiera tomado la mía, en un primer instante aterrada no sabia si tomarla, y más tarde, como la reconocí, me aferré a ella para no perderla. Era la mano mas esperada, lo mismo que esa voz cálida que me hablaba suavemente. Era mi otra parte, la que encontré, y me empezó a dar confianza, esperanza, fe, fuerza. Esa parte que paso de ser desconocida a ser eso que veía y sentía, me aceptaba y me quería.
Ahí ví todo junto. Y tuve una sensación de optimismo. En esa plaza como en Rusia, la convivencia de todos los periodos de su historia la hacen fuerte y noble y a la vez nostálgica. Este país tiene una característica muy particular, es tan resistente que yo diría invencible, como esas piedras.
Datos:
Tamaño: 695 m de longitud y 130 m de ancho.
Nombre: La Plaza Roja fue fundada a los finales del siglo 15 por la orden de Iván III para derribar las construcciones de madera en torno del Kremlin y evitar los incendios. Así bajo el muro oeste se establició el mercado. Primeramente este lugar se llamaba la Plaza Torgovaya (de Comercio), despues obtuvo el nombre la Plaza de Trinidad, porque en su parte sureńa erigieron la Iglesia de Santísima Trinidad. Su nombre actual la plaza obtuvo en el siglo 17. Este es: Krasnaya Ploshad que significa Plaza Bella en ruso antiguo, porque Krasnaya es Roja/Bella.
GUM: Originalmente era el Mercado Central. Es uno de los centros comerciales mas grandes de Rusia. Se abrió el 2 de diciembre de 1893. Es un edificio de 3 largos pasillos, cada uno de ellos de 3 pisos que se extiende a lo largo de la Plaza Roja. Más de 160 tiendas se ubicaban aqui antes de la revolución del año 1917. Hasta el año1921 aqui se encontraban diferentes organizaciones estatales. Después de una total reconstruccion en el año 1953 se vuelve a abrir como centro comercial.
Cementerio: En la pared del Kremlin descansan los restos de: John Reed ( el que escribió Diez días que conmovieron al mundo), Yuri Gagarin (astronauta), Máximo Gorki, Alexis Kosiguin, Andropov, Chernenko, Félix Dzerjinski (el fundador de los servicios secretos), Stalin.